Una raza distinta
De la Ciudad de México, México.
Sin importar el
estadio donde juegue el cuadro universitario, existe un cántico que une e
identifica a toda la afición auriazul. Durante los noventa minutos del encuentro
se puede observar el llamado para gritar al unisón el inigualable grito de “Goya”.
Las manos se agitan por todo lo alto, y al uno, dos, tres de la barra, la grada
entera estalla en ese icónico cántico que hace reventar el estadio. Podría
sonar exagerado pero, lo cierto es que, no existen aficionados más fieles, más
pasionales, ni más fervientes que esos que siguen a los Pumas a donde quieran
que van. Sea en el note o en el sur, en la costa del Pacífico o del Golfo de
México, no hay rincón en la república donde no habite un hincha auriazul.
Es tal la cantidad
de seguidores que, resulta increíble que uno pueda destacar entre miles. Sin
embargo, Pumas no puede entenderse sin José Luis “Palillo” Rodríguez Pérez,
mítico aficionado de la UNAM, de la que fue estudiante durante la década de
1940. En aquel tiempo, cerca de la preparatoria a la que asistía, se
encontraban los cines Río, Venus y Goya, siendo este último el más popular
entre el alumnado. Tal era el carisma del “Palillo” que, después de negociar la
entrada de los estudiantes al recinto, hizo del Goya un lugar de encuentro para
la comunidad estudiantil. Ahí se entonaban toda clase de porras en nombre de la
universidad, entre ellas, una con la letra del poeta Maples Arce. Eventualmente,
la canción fue modificada por los compañeros de José Luis, que gritaban goya cada vez que se planeaba visitar el
recinto del mismo nombre.
De esa forma, “Palillo”
decidió cambiar la letra, supliendo el joya
inicial por el ahora famoso grito de goya.
En cuanto al resto de la canción, el cachún,
cachún, según el lenguaje de la
época, demostraba el entusiasmo de los estudiantes cuando alguna joven aceptaba
salir con ellos. Asimismo, el final se modificó cuando fue adoptado por toda la
universidad pues, originalmente solo era entonado por alumnos de la
preparatoria. La influencia de José Luis “Palillo” era tanta que, sus porras fueron
más allá de las canchas, inspirando a grandes compositores como Dámaso Pérez
Prado, músico cubano, que compuso el mambo universitario, entonado hasta la
fecha en algunos eventos de la UNAM. Por esto, si algún aficionado de Pumas debe
ser reconocido, es “Palillo” Rodríguez, que con su amor, lealtad y vida definió
lo que significa ser aficionado de este histórico club.
Grito de “¡Goya!”
Uno, dos, tres…
¡Goya!
¡Goya!
¡Cachún,
Cachún, Ra, Ra!
¡Cachún,
Cachún, Ra, Ra!
¡Goya!
¡Universidad!
Información recuperada de: De 10.

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