La lucha del tenis
Del mundo.
En la historia del deporte, los
prejuicios han obstaculizado el desarrollo y desempeño de las mujeres en
diversas disciplinas. No obstante, principalmente en décadas recientes, las
deportistas han conquistado espacios, sumando victorias fuera y dentro de las canchas.
Uno de los deportes en los que, aún prevalece una brecha entre géneros pero, se
ha convertido en una de las plataformas más importantes para el empoderamiento
de las mujeres, es el tenis. Desde 1971, cuando se celebró el primer torneo
profesional de mujeres, “The Original 9”, como se les conoce a las primeras
tenistas en firmar un contrato, emprendieron el camino hacia un deporte más
equitativo. Tal fue el caso que, apenas dos años después, en 1973, una de las
pioneras más notables, Billie Jean King, fundó la Women’s Tennis Asosciation
(WTA), que unió a todos los torneos profesionales de tenis en un solo tour.
Por supuesto, la fundación de la WTA no
fue el único hito del deporte durante aquel año, pues Billie Jean, que desde
siempre se mostró como una activista incansable, protagonizó la recordada
Batalla de los Sexos, contra el entonces retirado Bobby Riggs. El originario de
Los Ángeles, destacó como una figura excéntrica, con una dura crítica contra
las mujeres, popularizando opiniones sexistas, como lo hizo al comentar que “las
mujeres son malas y apestan” previo a uno de los encuentros más recordados en
el tenis. Meses antes, King había rechazado el reto lanzado por Riggs pero,
después que éste venciera a Margaret Court en dos sets, se decidió a probar lo
equívoco de su rival y obtener una victoria para su causa. Así, el 20 de
septiembre se paralizó el mundo, sobre todo ante la victoria de Billie Jean, de
6-4, 6-3, 6-3 como marcador final.
Eventualmente, el triunfo de King
traspasó las canchas, reivindicando la figura de las mujeres. Aquel año Billie
Jean sumó también su quinto título en Wimbledon, para un total de doce Grand
Slams en su carrera. Posiblemente, King es la tenista más reconocida en el
mundo, inspirando a varias generaciones de mujeres que, al igual que ella, han
destacado y marcado una época en el tenis. Sobre la arcilla, el césped o
superficie dura, los más prestigiosos torneos de tenis han visto nacer estrellas
del deporte, pero también leyendas que han cambiado la perspectiva sobre el
género femenino. Una de esas emblemáticas figuras es, sin duda alguna, Serena
Williams, máxima ganadora de Gran Slams, con 23 hasta la fecha, y una voz potente
en favor de las mujeres.
En una época donde la diferencia salarial
continúa siendo amplia, Williams fue la única mujer en 2018 en formar parte de
la lista de las cien personas mejor pagadas en el mundo deportivo. De esa forma,
Serena logró probar la rentabilidad financiera de las deportistas, que siguen
contando con menor inversión que los hombres. Asimismo, la tres veces medallista
olímpica, ha revolucionado las reglas del tenis al cambiar las faldas por los modelos
de una sola pieza. Lo hizo después de dar a luz, cuando se presentó al campeonato
de Roland Garros con un traje negro que cubría sus piernas y tronco. Un diseño con
el que se propuso demostrar que, aunque recuperarse de un embarazo puede ser difícil,
es posible, tanto como lo es volver a competir al máximo nivel.
Las más jóvenes generaciones del tenis
también han logrado convertirse en modelos a seguir. Tal es el caso de Naomi
Osaka. Una joven de raíces haitianas y japonesas, que en los últimos años dio
visibilidad a temas tan estigmatizados como la salud metal. Su éxito mediático
después de vencer a una consolidada en el tenis, como la misma Serena Williams,
puso a Osaka en una situación de vulnerabilidad. La presión, así como las
expectativas que medios y afición pusieron sobre ella, le hizo replantearse sus
objetivos, hacerse de una voz propia, pero igualmente padecer depresión. Su carrera
en ascenso, además de su activismo, como aquella campaña emprendida en contra
del racismo en 2020, fueron prueba de su deseo por defender sus ideales, aunque
esto le costara una crisis emocional.
Abrumada y cansada por los reflectores, Osaka dejó de disfrutar del tenis, lo que la llevó a retirarse del Roland Garros y declinar su participación en Wimbledon en 2021, para concentrarse exclusivamente en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Su regreso a las canchas durante la justa veraniega, después de varios meses, hizo nacer muchas esperanzas, aunque los resultados no acompañaron la euforia despertada. En la última edición del abierto de Estados Unidos, tampoco tuvo su mejor rendimiento, y pese a mostrar un notable cambio en su manera de encarar los múltiples cuestionamientos hacia ella, Naomi anunció un retiro momentáneo. En una columna para Times, Osaka puso en palabras la importancia de aprender a lidiar con la idea de no estar bien. Una lección que ha llegado a millones de personas, y que inaugura un nuevo tipo de referente. Una figura vulnerable, honesta, pero con la misma fuerza y valor que sus predecesoras.
Información recuperada de: WTA; Página 12; Marca.

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